miércoles, 25 de junio de 2014

Los padres Job

Papá y Mamá parecidos a Job son perfectos y honrados, temerosos de los ‘Elohim y apartados del mal, pero en su rectitud comportan un problema: temen perder a sus hijos y/o temen perder su riqueza y/o temen perder sus trabajadores o empleados y/o temen perder su salud. 

De esa actitud de ellos advierten las Sagradas Escrituras: “En el amor no hay temor, antes bien, el perfecto amor echa afuera el temor, pues el temor lleva en sí mismo castigo, de donde el que teme no ha sido perfeccionado en el amor.” (Primera Carta de Juan 4:18)

Sí, en términos generales, esos papás y esas mamás son buena gente, pero al ser temerosos de que les suceda algo nefasto a ellos y/o a sus familias y/o a lo económicamente suyo, a pesar de no ser una circunstancia condenada como pecado “el temor lleva en sí castigo”.

Después de recibir el castigo por su temor de perder sus cinco hijos, su inmensa fortuna, parte de sus criados y por su temor de arrastrar una penosa enfermedad, Job dijo: “Lo que temía me ha sobrevenido. Me ha acontecido lo que yo temía.”

Lo que le sucedió a Job sirve de gran enseñanza para la humanidad, acerca de las decisiones que se toman en los Cielos cuando los ben  ‘Elohim  se reúnen con el  Aba  ‘Elohim  YAHVEH  y el Acusador o Satanás presenta su memorial de agravios contra nosotros. No es en vano que  ‘El   nos pide: “Sé sabio hijo mío, y alegra mi corazón, y podré replicar a quien me afrente.” (Proverbios 27:11)

Otra gran enseñanza que se deriva de lo acontecido a Job resulta de la comparación con lo que sucede al hombre recto que solamente tiene temor de  YAHVEH  pues no teme a persona o cosa alguna: “¡Oh, las bienaventuranzas del hombre que teme a  YAHVEH  , y en sus mandamientos se deleita en gran manera! Su linaje será poderoso en la tierra, la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre. Para el recto resplandece luz en las tinieblas; es clemente, misericordioso, y justo. El hombre de bien tiene misericordia y presta, conduce rectamente sus asuntos, por lo cual nunca será conmovido. El justo será recordado para siempre, no tendrá temor de malas noticias, su corazón está firme, confiado en  YAHVEH  . (Salmo 112)

Sé recto sin temor de cosa alguna. ¡Que tu único temor sea el temor de  YAHVEH  ! y trázate una meta: ¡perfecciona tu amor!


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LEODÉGAR ROIS REINA
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